Con precisión de lo seguro,
de lo permanente y que no falla,
a la hora marcada
de las cinco de la tarde por el sol,
cuando fuera todo gira con pasmosa igualdad,
como si nada hubiere ocurrido dentro,
-una hoja más, ¿qué más da?-
cerraste los ojos,
dejaste de respirar.
Te has muerto, ser querido,
desconocido por los demás.
Fue larga la agonía,
preámbulo de la gran sinfonía,
de la eternidad.
Y ahora, ¿dónde estás?
En el recuerdo de tus amigos,
pero ¿en otra parte o estado además?
Descanso en tu sufrir y en el sufrir de los demás.
Cuando las cosas han de suceder no hay por qué alargar.
Lo que ha de suceder, llegado el tiempo de la recogida de la fruta, cuanto antes mejor.
¿Para qué alargar lo que ha de suceder?
Nueve sacerdotes, o brujos, o hechiceros -¿qué más da?- luchaban por explicar tu partida.
¡Explicar la muerte! ¿Es que la muerte se puede explicar?
Amigos que recuerdan tus cosas, cómo tú te comportabas con las cosas. Alabanzas, desconsuelo, resignación -¿para qué dar coces contra el aguijón?- rebeldía, desilusión. Es la vida ¿desesperación por no encontrar forma de conjugar conciencia con separación, recuerdo con vida, vida con muerte?
Cercano al templo, el cementerio. Unas piedras, unos nombres, unas fechas. Engranajes de una misma rueda con dientes siempre que añadir. Tú un diente más de esta rueda sin fin. Un hoyo en el suelo -un nicho- con tu pasado por colchón. Dispuesta a hacer tú de quien te siga de amortiguación.
Da menos miedo, menos pavor, el acurrucarte con los tuyos ante el gran zarpazo de la vida a …¿la nada? ¿a la eternidad? ¿a la tierra de donde dice el sacerdote que has salido?.
Es como si te dieran la mano para cruzar un paso difícil. Que descanses en amigo dewconocido. En mi recuerdo seguirás y que tu energía me acompañe en esta lucha que es el seguir viviendo sabiendo que también yo he de morir.
21 de agosto 1992
martes, 10 de marzo de 2009
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¿Quedan muchos recuerdos de estos? ¿Para cuándo
ResponderEliminartodos esos que seguro tienes de belleza, emoción, alegría, placer? ¿Leíste mi comentario anterior sugiriéndote que los rebusques y te detengas en ellos más que en los otros, los revivas y nos los cuentes?
Haz como el ciprés: ¡sal!
Cuando las hojas caen
ResponderEliminarcae la vida.
La tierra las acoge,
las guarda y mima,
para engendrar con ellas
nuevas semillas.