Qué sola es la soledad
Sin nadie a quien mirar
Sin palabra que pronunciar
Sólo con el recuerdo a solas
Qué sola resulta la soledad.
Existen diversas soledades:
Soledad de amigo
Soledad de amor
Soledad anónima,
Soledad de dolor.
Todas las soledades
Son fuentes de soledad
Densas como niebla densa
Calladas como soledad de dos
Con la realidad congelada
Donde no se oye el dolor.
Sólo la soledad acompaña
Sin murmullo
Sin latido
Sin movimiento
Sin vida
Sin razón
viernes, 27 de marzo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
Yerba Humana
¡Yerba frágil,
de vida tenue,
con sed de arroyos,
y mañanas con soles!
La brisa al anochecer
te cubre de rocío
y de luna llena,
con reflejos de estrellas
y murmullos de campo.
Tu ser es estar,
con sentido de fenecer.
Otras yerbas de compañía,
suman contigo prados y
repiten amaneceres.
Los mismos llantos,
iguales temores,
te cercan a las estrellas
mirando al recuerdo
única huella de haber pasado.
Conoces estaciones,
de nieves, viento y agua,
Estás sola en aqueste lugar,
junto al arroyo,
sin más horizonte que el camino,
y sin más ánimo que seguir estando.
Es tu ser un estar feneciendo,
pues seguir siendo
y sin camino estando,
yerto queda en el aire
tu encanto.
La luz de ti tira,
sin lograr alzarte del suelo,
y tú sigues sujeta a la tierra
para hacer más lento el retorno.
Entre tu ser y tu nada,
-hierba humana-
unos cuantos amaneceres
y unos cuantos soles, sólo,
te separan.
de vida tenue,
con sed de arroyos,
y mañanas con soles!
La brisa al anochecer
te cubre de rocío
y de luna llena,
con reflejos de estrellas
y murmullos de campo.
Tu ser es estar,
con sentido de fenecer.
Otras yerbas de compañía,
suman contigo prados y
repiten amaneceres.
Los mismos llantos,
iguales temores,
te cercan a las estrellas
mirando al recuerdo
única huella de haber pasado.
Conoces estaciones,
de nieves, viento y agua,
Estás sola en aqueste lugar,
junto al arroyo,
sin más horizonte que el camino,
y sin más ánimo que seguir estando.
Es tu ser un estar feneciendo,
pues seguir siendo
y sin camino estando,
yerto queda en el aire
tu encanto.
La luz de ti tira,
sin lograr alzarte del suelo,
y tú sigues sujeta a la tierra
para hacer más lento el retorno.
Entre tu ser y tu nada,
-hierba humana-
unos cuantos amaneceres
y unos cuantos soles, sólo,
te separan.
sábado, 14 de marzo de 2009
Cuerpos Jovenes
CUERPOS JOVENES
¡Jóvenes gráciles, todavía jóvenes,
confiadas en la búsqueda
de un tú joven con quien vivir!
Cuerpos jóvenes,
con ritmo y alegría,
blancos cuerpos jóvenes,
llenos de mañanas y de soles,
de estrellas en la noche
cuando el tú se hace yo
y el yo se pierde en el tú amado.
Buscáis miradas en vuestra ternura
dando ternura en vuestros ojos,
ocultos en cabellos tímidos, limpios,
recién lavados.
Vuestro encuentro desafortunado
en el bosque del misterio humano
rompe en el lago hondo
vuestro rostro a pedradas
y desgarran toda vuestra ternura
con zarpazos inhumanos.
Jóvenes gráciles,
todavía jóvenes:
vuestra muerte en la noche oscura
os hacen mártires jóvenes,
llenas de misterio,
de asombro,
de interrogantes.
¡Jóvenes gráciles, todavía jóvenes,
confiadas en la búsqueda
de un tú joven con quien vivir!
Cuerpos jóvenes,
con ritmo y alegría,
blancos cuerpos jóvenes,
llenos de mañanas y de soles,
de estrellas en la noche
cuando el tú se hace yo
y el yo se pierde en el tú amado.
Buscáis miradas en vuestra ternura
dando ternura en vuestros ojos,
ocultos en cabellos tímidos, limpios,
recién lavados.
Vuestro encuentro desafortunado
en el bosque del misterio humano
rompe en el lago hondo
vuestro rostro a pedradas
y desgarran toda vuestra ternura
con zarpazos inhumanos.
Jóvenes gráciles,
todavía jóvenes:
vuestra muerte en la noche oscura
os hacen mártires jóvenes,
llenas de misterio,
de asombro,
de interrogantes.
Separación
Cada día con el mismo cantar
por la senda de la vida
Hastío? Cansancio?...Monotonía.
Llega el marido.
Partido de fútbol en Televisión.
En la cocina chasquidos de platos.
Gol en el salón.
-Hasta mañana.
-Adiós.
-No me dice nada tu compañía.
-Ya.
-Separación.
-Bueno.
-Esto para ti.
-Bien.
-Eso para mí.
-Vale.
-¿Y los hijos?
¡ Maldición!
-Ya son mayores.
Que escojan elijan.
! Confusión¡
-A los ocho años no hay elección.
-Irán conmigo.
-Vale.
-Una semana tú, otra yo.
-Puede ser
-Vamos ver.
martes, 10 de marzo de 2009
El Entierro
Con precisión de lo seguro,
de lo permanente y que no falla,
a la hora marcada
de las cinco de la tarde por el sol,
cuando fuera todo gira con pasmosa igualdad,
como si nada hubiere ocurrido dentro,
-una hoja más, ¿qué más da?-
cerraste los ojos,
dejaste de respirar.
Te has muerto, ser querido,
desconocido por los demás.
Fue larga la agonía,
preámbulo de la gran sinfonía,
de la eternidad.
Y ahora, ¿dónde estás?
En el recuerdo de tus amigos,
pero ¿en otra parte o estado además?
Descanso en tu sufrir y en el sufrir de los demás.
Cuando las cosas han de suceder no hay por qué alargar.
Lo que ha de suceder, llegado el tiempo de la recogida de la fruta, cuanto antes mejor.
¿Para qué alargar lo que ha de suceder?
Nueve sacerdotes, o brujos, o hechiceros -¿qué más da?- luchaban por explicar tu partida.
¡Explicar la muerte! ¿Es que la muerte se puede explicar?
Amigos que recuerdan tus cosas, cómo tú te comportabas con las cosas. Alabanzas, desconsuelo, resignación -¿para qué dar coces contra el aguijón?- rebeldía, desilusión. Es la vida ¿desesperación por no encontrar forma de conjugar conciencia con separación, recuerdo con vida, vida con muerte?
Cercano al templo, el cementerio. Unas piedras, unos nombres, unas fechas. Engranajes de una misma rueda con dientes siempre que añadir. Tú un diente más de esta rueda sin fin. Un hoyo en el suelo -un nicho- con tu pasado por colchón. Dispuesta a hacer tú de quien te siga de amortiguación.
Da menos miedo, menos pavor, el acurrucarte con los tuyos ante el gran zarpazo de la vida a …¿la nada? ¿a la eternidad? ¿a la tierra de donde dice el sacerdote que has salido?.
Es como si te dieran la mano para cruzar un paso difícil. Que descanses en amigo dewconocido. En mi recuerdo seguirás y que tu energía me acompañe en esta lucha que es el seguir viviendo sabiendo que también yo he de morir.
21 de agosto 1992
de lo permanente y que no falla,
a la hora marcada
de las cinco de la tarde por el sol,
cuando fuera todo gira con pasmosa igualdad,
como si nada hubiere ocurrido dentro,
-una hoja más, ¿qué más da?-
cerraste los ojos,
dejaste de respirar.
Te has muerto, ser querido,
desconocido por los demás.
Fue larga la agonía,
preámbulo de la gran sinfonía,
de la eternidad.
Y ahora, ¿dónde estás?
En el recuerdo de tus amigos,
pero ¿en otra parte o estado además?
Descanso en tu sufrir y en el sufrir de los demás.
Cuando las cosas han de suceder no hay por qué alargar.
Lo que ha de suceder, llegado el tiempo de la recogida de la fruta, cuanto antes mejor.
¿Para qué alargar lo que ha de suceder?
Nueve sacerdotes, o brujos, o hechiceros -¿qué más da?- luchaban por explicar tu partida.
¡Explicar la muerte! ¿Es que la muerte se puede explicar?
Amigos que recuerdan tus cosas, cómo tú te comportabas con las cosas. Alabanzas, desconsuelo, resignación -¿para qué dar coces contra el aguijón?- rebeldía, desilusión. Es la vida ¿desesperación por no encontrar forma de conjugar conciencia con separación, recuerdo con vida, vida con muerte?
Cercano al templo, el cementerio. Unas piedras, unos nombres, unas fechas. Engranajes de una misma rueda con dientes siempre que añadir. Tú un diente más de esta rueda sin fin. Un hoyo en el suelo -un nicho- con tu pasado por colchón. Dispuesta a hacer tú de quien te siga de amortiguación.
Da menos miedo, menos pavor, el acurrucarte con los tuyos ante el gran zarpazo de la vida a …¿la nada? ¿a la eternidad? ¿a la tierra de donde dice el sacerdote que has salido?.
Es como si te dieran la mano para cruzar un paso difícil. Que descanses en amigo dewconocido. En mi recuerdo seguirás y que tu energía me acompañe en esta lucha que es el seguir viviendo sabiendo que también yo he de morir.
21 de agosto 1992
Soledad
Urdimbre afectiva
la tejida por amor
que tan dentro muerde,
y cuando se pierde
produce dolor.
Estar en desamor
es algo así como
vaciarte por dentro
y dejar sin resonancia
una caja musical.
¿Qué notas vas a dar
si quitas el eco al
instrumento musical?
¿Qué vida se puede tener
sin un tú a quien querer?
(año dos mil)
Soledad sin a quien ver
no es del todo soledad.
Es soledad no tener
a nadie a quien querer,
Recuerdan los vivos
a los suyos de ayer
y en compañía se sienten,
no en soledad,
de quien no pueden ver.
la tejida por amor
que tan dentro muerde,
y cuando se pierde
produce dolor.
Estar en desamor
es algo así como
vaciarte por dentro
y dejar sin resonancia
una caja musical.
¿Qué notas vas a dar
si quitas el eco al
instrumento musical?
¿Qué vida se puede tener
sin un tú a quien querer?
(año dos mil)
Soledad sin a quien ver
no es del todo soledad.
Es soledad no tener
a nadie a quien querer,
Recuerdan los vivos
a los suyos de ayer
y en compañía se sienten,
no en soledad,
de quien no pueden ver.
lunes, 9 de marzo de 2009
Día a día
En la estera de la entrada
dejo mis pisadas cansadas.
de mi diario caminar.
Vida monótona,
sin sonrisas ni llantos,
satisfacción en el estómago,
piernas dormidas de no caminar.
Trajes arrugados,
miradas sin mirar,
papeles de rutina,
caras cansadas
por no tener a quién mirar.
Niños ya jóvenes en el metro,
jóvenes ya viejos en el andar.
Aburrimiento en los pupitres.
Desilusión en la cátedra.
Nómina de fin de mes.
Recibos, pagos,
supermercados,
para seguir caminando.
Despertador por la mañana,
televisión por la noche,
y luego sueños,
sueños sin tener en qué soñar.
Ya sé mi mañana,
ayer repetido,
Presente puro,
bestial,
esperando la sombra de la noche
donde poderlo enterrar.
Vida.
Soledad.
dejo mis pisadas cansadas.
de mi diario caminar.
Vida monótona,
sin sonrisas ni llantos,
satisfacción en el estómago,
piernas dormidas de no caminar.
Trajes arrugados,
miradas sin mirar,
papeles de rutina,
caras cansadas
por no tener a quién mirar.
Niños ya jóvenes en el metro,
jóvenes ya viejos en el andar.
Aburrimiento en los pupitres.
Desilusión en la cátedra.
Nómina de fin de mes.
Recibos, pagos,
supermercados,
para seguir caminando.
Despertador por la mañana,
televisión por la noche,
y luego sueños,
sueños sin tener en qué soñar.
Ya sé mi mañana,
ayer repetido,
Presente puro,
bestial,
esperando la sombra de la noche
donde poderlo enterrar.
Vida.
Soledad.
domingo, 8 de marzo de 2009
Cuando la muerte está a la puerta
Cuando la muerte te acecha
"No creemos ya en la inmortalidad del alma, y la muerte nos aterra a todos, a todos nos acongoja y amarga el corazón la perspectiva de la nada de ultratumba, del vacío eterno"
(Unamuno)
Cuando la muerte te acecha en forma de carcinoma, se bloquea la lógica, el afecto rompe lazos para no herir luego al tener que cortarlos con forzosas despedidas. Cuando la muerte te acecha se suda más que de costumbre, gotas gordas e insípidas, no sé si de sudor o de sangre, con sabor a metal, la cara adquiere un color cerúleo, los ojos una expresión entre asustados y heridos, todo el rostro parece expresar el miedo al vacío, al vacío de la mirada, a la mirada de la nada. Lentamente te vas alejando de la vida, te vas desprendiendo de las cosas, llegan momentos sin ilusión, como si quisieras quitar prólogos a un final cierto. ¡"Hay que joderse!" -dijo como últimas palabras mi suegro. "¡Qué putada! esto de la vida y de la muerte" –digo yo. Ni en la fe ni en la mente encuentras consuelo. Sólo un atisbo en el verso.
La vida consciente es una tragedia. Esta vida es un embarque hacia la nada con sobresaltos continuos ante las amenazas de la salud. A cualquier edad, desde que naces hasta que desapareces, te aterra la enfermedad. Esos niños con la cabeza sin un pelo, es decir, con tumores que les van acompañando en el recorrido por este desierto de dichas, oasis de dolores, esos mayores que van cumpliendo años siempre huyendo, incluso con el pensamiento, de los peligros que continuamente les acechan, que siempre estiman lo vivido como un suspiro que duró no más que una noche corta en una mala posada, y cuando ha cumplido con sus deberes de especie se ven amenazados sin posibilidad de huir de la muerte. Todo ello no hay quien lo case con un providencia que cuida hasta del último pelo de nuestra cabeza. No hay más refugio en esta vida cuando la amenaza se hace realidad que la desesperanza, la angustia, la congoja y la desesperación.
Siempre la especie gana. El individuo pierde. Pero a mí lo que me importa es mi Yo, el sujeto de recuerdos, de la niñez guardada en recovecos de la mente, la mirada de los que te dicen algo.
"No creemos ya en la inmortalidad del alma, y la muerte nos aterra a todos, a todos nos acongoja y amarga el corazón la perspectiva de la nada de ultratumba, del vacío eterno"
(Unamuno)
Cuando la muerte te acecha en forma de carcinoma, se bloquea la lógica, el afecto rompe lazos para no herir luego al tener que cortarlos con forzosas despedidas. Cuando la muerte te acecha se suda más que de costumbre, gotas gordas e insípidas, no sé si de sudor o de sangre, con sabor a metal, la cara adquiere un color cerúleo, los ojos una expresión entre asustados y heridos, todo el rostro parece expresar el miedo al vacío, al vacío de la mirada, a la mirada de la nada. Lentamente te vas alejando de la vida, te vas desprendiendo de las cosas, llegan momentos sin ilusión, como si quisieras quitar prólogos a un final cierto. ¡"Hay que joderse!" -dijo como últimas palabras mi suegro. "¡Qué putada! esto de la vida y de la muerte" –digo yo. Ni en la fe ni en la mente encuentras consuelo. Sólo un atisbo en el verso.
La vida consciente es una tragedia. Esta vida es un embarque hacia la nada con sobresaltos continuos ante las amenazas de la salud. A cualquier edad, desde que naces hasta que desapareces, te aterra la enfermedad. Esos niños con la cabeza sin un pelo, es decir, con tumores que les van acompañando en el recorrido por este desierto de dichas, oasis de dolores, esos mayores que van cumpliendo años siempre huyendo, incluso con el pensamiento, de los peligros que continuamente les acechan, que siempre estiman lo vivido como un suspiro que duró no más que una noche corta en una mala posada, y cuando ha cumplido con sus deberes de especie se ven amenazados sin posibilidad de huir de la muerte. Todo ello no hay quien lo case con un providencia que cuida hasta del último pelo de nuestra cabeza. No hay más refugio en esta vida cuando la amenaza se hace realidad que la desesperanza, la angustia, la congoja y la desesperación.
Siempre la especie gana. El individuo pierde. Pero a mí lo que me importa es mi Yo, el sujeto de recuerdos, de la niñez guardada en recovecos de la mente, la mirada de los que te dicen algo.
miércoles, 4 de marzo de 2009
La mujer Fuerte
Qué fuerte es tu temple, mujer,
que a morir juegas,
sólo por dar vida.
No te adredas ante la muerte
si es tu hijo quien la desafía
y pasas la noche en vela
lagrimas dando en tu mirada
y también vida.
Qué temple el de tu ánimo,
que al ver de tu hija
marchar pies y manos,
le ofreces las tuyas,
muñones tiernos todavía,
para seguir caminando.
Qué temple el de tu espíritu,
que maltrecha por la absurdez
de monstruos humanos,
sigues por la vida luchando.
Y te asomas a la ventana,
siendo ya para otros de noche,
buscando en las estrellas
no sé si "porqués"
o el norte
nota:
Poesía ganadora del primer premio en un concurso municipal. Está dedicada a la madre (y la hija) de Irene Villa
que a morir juegas,
sólo por dar vida.
No te adredas ante la muerte
si es tu hijo quien la desafía
y pasas la noche en vela
lagrimas dando en tu mirada
y también vida.
Qué temple el de tu ánimo,
que al ver de tu hija
marchar pies y manos,
le ofreces las tuyas,
muñones tiernos todavía,
para seguir caminando.
Qué temple el de tu espíritu,
que maltrecha por la absurdez
de monstruos humanos,
sigues por la vida luchando.
Y te asomas a la ventana,
siendo ya para otros de noche,
buscando en las estrellas
no sé si "porqués"
o el norte
nota:
Poesía ganadora del primer premio en un concurso municipal. Está dedicada a la madre (y la hija) de Irene Villa
Despedida
Déjame, entrañable amiga, un poco más a tu lado para oír tu silencio tan cargado de recuerdos. Desde el año 69 han pasado ya unos cuantos años que han ido tejiendo nuestra amistad, formando una urdimbre afectiva que hace difícil saber dónde acaban tus sentimientos y dónde comienzan los míos.
Hemos regresado a casa, los cuatro, como huérfanos llorosos, sin más diálogo que el suspiro, sin más alivio que tu recuerdo. Hoy, mi casa -tu casa- está más pobre. Hoy, cada uno de nosotros está más solo. Pretendo trascender esta situación. Tu recuerdo, en la distancia, se agrandará; tu presencia en la ausencia, será más presencia. Misterio de la vida. Sorpresa de la amistad.
Quiero creer que los aires de nuestro León te darán nuevos bríos para remontar la subida al Monte Carmelo, que la presencia de los tuyos suavizará la pendiente y que la compañía de Blanca -misterio de mujer- te hará sentir más arropada, más segura.
Sábeme constantemente a tu lado, en actitud de escuchar, no sé si el ALELUIA de Händel o el REQUIEM de Verdi, o de los dos a un tiempo, porque tal parece ser el agridulce de nuestro vivir.
Hemos regresado a casa, los cuatro, como huérfanos llorosos, sin más diálogo que el suspiro, sin más alivio que tu recuerdo. Hoy, mi casa -tu casa- está más pobre. Hoy, cada uno de nosotros está más solo. Pretendo trascender esta situación. Tu recuerdo, en la distancia, se agrandará; tu presencia en la ausencia, será más presencia. Misterio de la vida. Sorpresa de la amistad.
Quiero creer que los aires de nuestro León te darán nuevos bríos para remontar la subida al Monte Carmelo, que la presencia de los tuyos suavizará la pendiente y que la compañía de Blanca -misterio de mujer- te hará sentir más arropada, más segura.
Sábeme constantemente a tu lado, en actitud de escuchar, no sé si el ALELUIA de Händel o el REQUIEM de Verdi, o de los dos a un tiempo, porque tal parece ser el agridulce de nuestro vivir.
martes, 3 de marzo de 2009
Un día de Colegio
Tu hermanastra, Seat servicial, está en revisión. Ha cumplido cincuenta mil kilómetros y dice que necesita ir al mecánico. Los tiempos cambian, amigo mío, y las revisiones mecánicas se han hecho tan necesarias como las revisiones médicas. Así que hoy me tienes que llevar al trabajo. Te conduciré con suavidad, sin competencias. Ya sé que no te gusta adelantar. ¿No será porque te ganan los más modernos? No te preocupes, viejo amigo, que yo no te cambio por ninguno. Vienen muy bien equipados -dicen- llenos de electrónica y faros. Sólo es para presumir. Tú y yo, con dos ojos cada uno, tenemos suficiente. Aunque siento no tenerlos más agudos para ver a distancia la muerte. Ya sabes, Seat querido, que la velocidad va dejando cada día a muchos tirados en el asfalto. ¿Por qué querrá la gente morir tan de prisa? Tú y yo iremos despacio a ver muchos niños, llenos de risas y bromas. No te preocupes si te hacen algún guiño de chanza. Es que ya no te conocen. ¡Eres tan viejo!
Mira los pequeños, unos apenas si han dado los primeros pasos, otros son ya adolescentes y algunos ya están con su enamoramiento a cuestas. La vida, la vida, confidente amigo, sigue y sigue, aunque cada vez con menos instinto. Parece como si vinieran al colegio para aprender a vivir sin instintos que es lo mismo que sin ilusiones, porque las han ido perdiendo al convivir en un mundo desilusionado. Mira, ese que está tan triste es que ha suspendido geografía por no saber por dónde pasaba el Danubio; aquel, por haber olvidado el año de la batalla del Guadalete, y esos de ahí, por no saber distinguir bien el complemento directo del complemento circunstancial. ¡Qué tonterías perder la sonrisa un niño por no saber esas cosas! Pero es que aquí, en este país, se da mucha importancia a todo eso.
Apreciarás que vienen muy bien vestidos, con zapatillas y cazadoras de marca. El tener, amigo Seat, el tener es un distintivo que les compensa su pobre ser. No, no les atrae ilusión alguna. Unos estudian porque sus padres les dejen en paz y no haya disputas ni privaciones en casa; otros lo hacen para obtener la moto que les hace tanta ilusión y otros para ver si logran ganar mucho dinero como sus padres. Estas son las motivaciones dominantes en nuestros centros de enseñanza. La verdad es que hay que tener paciencia para llenar la cabeza de tanto pasado. Lo útil ha ahogado a lo bello y es que lo bello, Seat ilustrado, no se puede aprender; hay que mamarlo.
Mira los pequeños, unos apenas si han dado los primeros pasos, otros son ya adolescentes y algunos ya están con su enamoramiento a cuestas. La vida, la vida, confidente amigo, sigue y sigue, aunque cada vez con menos instinto. Parece como si vinieran al colegio para aprender a vivir sin instintos que es lo mismo que sin ilusiones, porque las han ido perdiendo al convivir en un mundo desilusionado. Mira, ese que está tan triste es que ha suspendido geografía por no saber por dónde pasaba el Danubio; aquel, por haber olvidado el año de la batalla del Guadalete, y esos de ahí, por no saber distinguir bien el complemento directo del complemento circunstancial. ¡Qué tonterías perder la sonrisa un niño por no saber esas cosas! Pero es que aquí, en este país, se da mucha importancia a todo eso.
Apreciarás que vienen muy bien vestidos, con zapatillas y cazadoras de marca. El tener, amigo Seat, el tener es un distintivo que les compensa su pobre ser. No, no les atrae ilusión alguna. Unos estudian porque sus padres les dejen en paz y no haya disputas ni privaciones en casa; otros lo hacen para obtener la moto que les hace tanta ilusión y otros para ver si logran ganar mucho dinero como sus padres. Estas son las motivaciones dominantes en nuestros centros de enseñanza. La verdad es que hay que tener paciencia para llenar la cabeza de tanto pasado. Lo útil ha ahogado a lo bello y es que lo bello, Seat ilustrado, no se puede aprender; hay que mamarlo.
lunes, 2 de marzo de 2009
Mi ciprés de Silos (2)
Ciprés de Silos,
fraile a la fuerza:
hoy movías tus brazos
hartos de tanta pureza.
Te han enclaustrado,
ciprés austero,
y te han vestido
con hábito de piedra.
Para tu consuelo
-y para tu engaño-
un chorro de agua
en el patio.
El peregrino se mira
en tu mirar al cielo
y el pájaro,
en tu estar tan quedo,
se cobija.
Yo, con Gerardo,
te canto.
Eres un solitario
cargado de siglos,
de salmodias y de cantos.
Te asomas por el tejado,
-quieres salir-
y quitado el hábito,
liberarte de austeridades,
de cilicios y gregorianos.
Sin horario de vísperas ni completas,
sin sombras de arcos;
sentir al aire entrarte
por los cuatro costados.
Mecer al viento
tus mil brazos
y mostrar tu cuerpo,
libre de harapos.
Ciprés solitario,
de arcos harto
y de salmodias engañado:
salta,
huye por el tejado
a juntarte con otros cipreses;
que de célibes es
soportar el claustro.
fraile a la fuerza:
hoy movías tus brazos
hartos de tanta pureza.
Te han enclaustrado,
ciprés austero,
y te han vestido
con hábito de piedra.
Para tu consuelo
-y para tu engaño-
un chorro de agua
en el patio.
El peregrino se mira
en tu mirar al cielo
y el pájaro,
en tu estar tan quedo,
se cobija.
Yo, con Gerardo,
te canto.
Eres un solitario
cargado de siglos,
de salmodias y de cantos.
Te asomas por el tejado,
-quieres salir-
y quitado el hábito,
liberarte de austeridades,
de cilicios y gregorianos.
Sin horario de vísperas ni completas,
sin sombras de arcos;
sentir al aire entrarte
por los cuatro costados.
Mecer al viento
tus mil brazos
y mostrar tu cuerpo,
libre de harapos.
Ciprés solitario,
de arcos harto
y de salmodias engañado:
salta,
huye por el tejado
a juntarte con otros cipreses;
que de célibes es
soportar el claustro.
domingo, 1 de marzo de 2009
Ciprés de Silos (1)
Es tu mirar al cielo,
verde Ciprés de mi cementerio,
esperanza de mi eterna soledad.
Acompaña y consuela
mis negras y largas horas de sueño,
Ciprés austero,
y muta en claro día
esta húmeda noche sin estrellas
de largas horas negras.
verde Ciprés de mi cementerio,
esperanza de mi eterna soledad.
Acompaña y consuela
mis negras y largas horas de sueño,
Ciprés austero,
y muta en claro día
esta húmeda noche sin estrellas
de largas horas negras.
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