viernes, 20 de marzo de 2009

Yerba Humana

¡Yerba frágil,
de vida tenue,
con sed de arroyos,
y mañanas con soles!

La brisa al anochecer
te cubre de rocío
y de luna llena,
con reflejos de estrellas
y murmullos de campo.

Tu ser es estar,
con sentido de fenecer.
Otras yerbas de compañía,
suman contigo prados y
repiten amaneceres.

Los mismos llantos,
iguales temores,
te cercan a las estrellas
mirando al recuerdo
única huella de haber pasado.

Conoces estaciones,
de nieves, viento y agua,

Estás sola en aqueste lugar,
junto al arroyo,
sin más horizonte que el camino,
y sin más ánimo que seguir estando.

Es tu ser un estar feneciendo,
pues seguir siendo
y sin camino estando,
yerto queda en el aire
tu encanto.

La luz de ti tira,
sin lograr alzarte del suelo,
y tú sigues sujeta a la tierra
para hacer más lento el retorno.

Entre tu ser y tu nada,
-hierba humana-
unos cuantos amaneceres
y unos cuantos soles, sólo,
te separan.

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